Jaime Suárez Ante La Crítica de Arte Puertorriqueña

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Revista Brasileira do Caribe, São Luis, Vol. XII, nº24, Jan-Jun 2012, p. 507 - 529 Artigo recebido em novembro de 2011 e aprovado para publicação em janeiro de 2012 Resumo No breve período de dez anos, o arquiteto e ceramista Jaime Suárez conseguiu se posicionar como um dos artistas mais excepcionais dentro do panorama das artes plásticas de Porto Rico. Mediante a criação de peças de barro a partir da exploração de diferentes técnicas conseguiu alcançar uma produção baseada na construção da identidade, da destruição da paisagem, baseada na busca de sinais de uma memória esquecida. A esse respeito, a crítica de arte teve um papel fundamental, pois o apoio recebido tanto em suas exposições coletivas ou individuais acabou sendo algo decisivo. Samuel B. Cherson ou Marimar Benítez elogiaram suas obras em suas colunas nos jornais nacionais sendo que essa última foi a encarregada de organizar a primeira exposição antológica do artista em seu país. Palavras-chave: Cerâmica, Caribe, crítica de arte, barrografía Resumen En el breve periodo de diez años, el arquitecto y ceramista Jaime Suárez logró aianzarse como uno de los artistas más Jaime Suárez ante la crítica de arte puertorriqueña. Impresiones de una década (1975-1985) Daniel Expósito Sánchez (Universidad de Sevilla)

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En el presente artículo, se hace un recorrido breve por los primeros diez años de creación del artista puertorriqueño Jaime Suárez y la recepción crítica que tuvo su obra.

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    Artigo recebido em novembro de 2011 e aprovado para publicao em janeiro de 2012

    Resumo

    No breve perodo de dez anos, o arquiteto e ceramista Jaime Surez conseguiu se posicionar como um dos artistas mais excepcionais dentro do panorama das artes plsticas de Porto Rico. Mediante a criao de peas de barro a partir da explorao de diferentes tcnicas conseguiu alcanar uma produo baseada na construo da identidade, da destruio da paisagem, baseada na busca de sinais de uma memria esquecida. A esse respeito, a crtica de arte teve um papel fundamental, pois o apoio recebido tanto em suas exposies coletivas ou individuais acabou sendo algo decisivo. Samuel B. Cherson ou Marimar Bentez elogiaram suas obras em suas colunas nos jornais nacionais sendo que essa ltima foi a encarregada de organizar a primeira exposio antolgica do artista em seu pas.

    Palavras-chave: Cermica, Caribe, crtica de arte, barrografa

    Resumen

    En el breve periodo de diez aos, el arquitecto y ceramista Jaime Surez logr aianzarse como uno de los artistas ms

    Jaime Surez ante la crtica de arte puertorriquea. Impresiones de una dcada

    (1975-1985)

    Daniel Expsito Snchez

    (Universidad de Sevilla)

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    excepcionales dentro del panorama de las artes plsticas de Puerto Rico. Mediante la creacin de piezas en barro y la exploracin de distintas tcnicas en torno al mismo, consigui llevar a cabo una produccin basada en la construccin de la identidad, la destruccin del paisaje, as como la bsqueda de huellas de una memoria olvidada. Al respecto, la crtica de arte jug un papel fundamental, pues el apoyo recibido tanto en sus exposiciones colectivas como individuales result decisivo. Samuel B. Cherson o Marimar Bentez alabaron sus obras desde sus espacios en los diarios nacionales, siendo esta ltima la encargada de organizar la primera exposicin antolgica del artista en el pas.

    Palabras claves: Cermica, Caribe, crtica de arte, barrografa

    Abstract

    In a short period of time, the architect and potter Jaime Surez managed to set in as one of the most prominent artists of Puerto Rican arts. Through the creation of works of clay and the exploration of different techniques about it, he achieved a work based on the construction of an identity, the destruction of the landscape and the search for a forgotten memorys imprint. On this matter, art criticism had an important role because its support to Surezs collective and individual exhibitions was decisive to his career. Samuel B. Cherson or Marimar Bentez applauded his works in their publications in some national newspapers. Furthermore, Bentez was the person in charge to organize the irst individual exhibition of the artist in Puerto Rico. Keywords: Pottery, Caribbean, art criticism, claygraphy

    Hoy a las cinco de la tarde abre en el Museo de Arte de Ponce la exposicin de la cermica de Jaime Surez, patrocinada por el Chase Manhattan Bank y organizada por esta servidora. No voy a pretender que estoy haciendo un juicio objetivo sobre esta obra, pues admito ser una adepta del arte de Surez. Ms

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    bien quisiera compartir con el lector los rasgos sobresalientes de una produccin artstica importante tanto por su calidad como por su relevancia (BENTEZ, 1985, p. 20).

    Se iniciaba con ello la primera muestra retrospectiva del que era considerado uno de los artistas ms extraordinarios y verstiles de Puerto Rico, Jaime Surez. A la par, se consolidaba el papel que la cermica estaba jugando en el panorama artstico de la isla desde comienzos de la dcada de los setenta, lo que incluso haba provocado encendidas disputas entre artices. Frente a las posturas conservadoras de ciertos escultores locales que continuaban trabajando materiales como la madera o el metal, los ceramistas haban protagonizado algunos de los captulos ms sobresalientes del arte insular de la segunda mitad del siglo a travs del uso del barro, estimado hasta ese momento como un elemento de categora inferior. Pero, adems, la apertura de dicha exposicin supona, en buena medida, no slo el reconocimiento deinitivo de Surez como el renovador de la plstica contempornea del pas caribeo, sino la aclamacin concluyente de su obra por parte de la crtica. Veamos cmo empez todo.

    El primer contacto de Jaime con el barro se produjo a inales de los aos sesenta, tras seleccionar una asignatura optativa de cermica bajo la tutela de Alexander Giampietro en Catholic University, Washington, donde cursaba estudios de arquitectura. La amistad entablada con su profesor le permiti ocuparse con absoluta libertad del taller, as como emprender una serie de experimentaciones que le abrieron algunas posibilidades de este medio de expresin. Curiosamente, a su regreso a Puerto Rico en 1970, su madre, Maribel Toro, haba abierto un sencillo estudio en su domicilio de Villa Caparra en el que ejerca de mentora de aquellas vecinas y conocidas que desearan aprender cermica, habida cuenta la amplia demanda que tales clases tenan entre

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    determinados sectores de poblacin desde el surgimiento de los denominados hobby ceramics (EXPSITO, 2010, p. 50 y ss.). De hecho, la capacidad de Toro para las actividades manuales, su carcter docente, ms la acumulacin de alumnos que anhelaban esta prctica haban conducido a Ginny Figueras, su maestra, a sugerirle la imparticin de estas lecciones en un lugar propio. Junto a ello, la llegada del joven arquitecto incentiv, sin duda, la iniciativa materna, estrenando igualmente un reducido espacio en el patio del hogar familiar con objeto de establecer all su centro de trabajo. El xito de la propuesta, sumado a la inquietud de Toro y su hijo por indagar en las aptitudes de la materia ms all de la simple decoracin de moldes prefabricados, comportaron, a comienzos del mes de agosto de 1975, a la inauguracin de una galera dedicada en exclusiva a la cermica, llamada Estudio Caparra.

    A pesar de permanecer ocupado en el afamado estudio de arquitectura de Toro y Ferrer, la labor de Surez como ceramista fue creciendo paulatinamente. En efecto, desde su arribo a la isla haba desempeado un importante quehacer como docente de los discpulos aventajados de su madre, al mismo tiempo que era galardonado en las exposiciones que la Asociacin de Cermica Artstica de Puerto Rico celebraba anualmente en la sede del Instituto de Cultura Puertorriquea. As, en abril de 1972, durante la segunda edicin de esta muestra, su Jarrn colgante obtuvo el segundo premio en la categora de Construccin a mano Utilidad, mientras que 3 reyes lograba el primero en la seccin de Escultura. Algo similar ocurrira un ao ms tarde, pues Sylvia Raku, una representacin basada en la igura de Sylvia del Villard llevada a cabo mediante esa tcnica oriental, sera designada como la mejor pieza de la tercera convocatoria de este evento, distincin que marcara el pistoletazo de salida decisivo en la trayectoria del artista.

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    Tanto 3 reyes como Sylvia Raku constituan dos ejemplos excepcionales del aliento que Surez pretenda insular a estas obras primigenias. Por un lado, la temtica navidea se eriga como un componente de fuerte calado en el pas, hasta el punto que los Reyes Magos contaban con un vasto recorrido artstico vinculado a la talla de santos. Por otro, la eleccin como modelo de la cantante, coregrafa y bailarina Sylvia del Villard no debi ser balad, considerando que su persona se haba establecido como la responsable de recuperar la esencia de las races africanas en Puerto Rico. Tambin, una placa titulada Tano II haca una llamada de atencin en torno al universo tano por medio de una interpretacin del sol, inspirada en los motivos indgenas presentes en las vasijas halladas en las excavaciones arqueolgicas efectuadas hasta ese momento. Est claro que su naturaleza artesanal, unida a las referencias culturales relacionadas con el pasado prehispnico y virreinal, mostraba un discurso estrechamente ligado a la tradicin, si bien, como apuntaba el propio artice en un texto publicado en 1983,

    eran obras originales, si utilizamos la deinicin del arquitecto Antonio Gaud: Originalidad es volver al origen Esta deinicin debe entenderse en su verdadero sentido porque puede ser mal interpretada con facilidad. Volver al origen no es un llamado a copiar las formas tradicionales, o la vuelta a los elementos de una cultura anterior o a imgenes del folklore. Esta actitud puede llevarnos al desarrollo de un falso primitivismo o falso folklore, lo cual es especialmente tentador en una isla como la nuestra con una fuerte industria turstica y donde el arte corre el peligro de convertirse en objeto de consumo turstico (SUREZ, 1983, p. 33).

    Dichas palabras no haran ms que conirmar el compromiso del ceramista con la situacin colonial de la isla,

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    dando inicio a la construccin de una identidad alejada del Estado Libre Asociado y la dependencia de la metrpoli que este conllevaba.

    El 22 de mayo de 1973 vio la luz una de las primeras apariciones del artista en prensa de la mano de Iris Landrn Bou, que asuma el apartado Por Dentro en el diario El Nuevo Da. Indudablemente, el motivo lo mereca. Una Virgen con el Nio, concebida como pieza de un nacimiento que nunca llegara a completarse, haba alcanzado el mximo galardn como escultura profesional en un festival realizado en Asbury, Nueva Jersey, en el que la participacin haba sido multitudinaria, segn recoga la redactora. La verdad es que la eigie de la Virgen destacaba por su esbeltez y delicadeza, siendo complementada por la imagen del Nio, cuya cabeza se atisbaba entre los brazos de su madre a la altura de la cintura. Se trataba de una interpretacin poco habitual de esta iconografa, que Surez justiicaba con la intencin de ejecutar algo distinto, algo que se apartara de la representacin tradicional y convencional de las iguras que componen el Nacimiento, principalmente la Sagrada Familia. Landrn, por su parte, agregara un conjunto de impresiones que dejaban atisbar su entusiasmo acerca del artice y la obra ganadora:

    Ni el ms mnimo adorno distorsiona el contorno de la mujer erguida Su fuerza es tan intensa que a pesar de que no sobrepasa el pie y medio de altura, nos parece que estamos ante un gigante gigante en concepcin y forma que no nos permite apartar la vista de su grandeza La sencillez y la pureza artsticas que caracterizan la obra del joven arquitecto y escultor y ceramista puertorriqueo Jaime Surez recuerdan a la poesa desnuda de Juan Ramn Jimnez De ah, que una vez lograda la palabra exacta, o el alumbramiento de la forma y el color soados, se cierre el proceso creador. La obra est completa. Quitarle o aadirle equivaldr a romperla, oscurecerla, destruirla (LANDRN, 1973, p. 27).

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    La presencia internacional de Jaime no se limit a la experiencia en Asbury, sino que, por el contrario, se expandi por otros estados de la geografa estadounidense e, incluso, Italia, a lo largo de 1975. Con ello, hua de la complacencia de la crtica local con el objetivo de ampliar su horizonte de actuacin a otros centros de reconocido prestigio en el mbito de la cermica. De este modo, la aceptacin de una vasija, Peces en negro, en la exposicin Contemporary Crafts of the Americas, auspiciada por la Colorado State University y el Smithsonian Institute, al igual que la inclusin de Molusco, Azabache y Cncavo en la 3rd. Biennal Lake Superior International Craft Exhibit que tena lugar en el Tweed Museum of Art, ratiicaron la excelencia de estas piezas, que proseguan la relexin alrededor del rescate de las tcnicas y estticas artesanales especialmente asociadas a la idiosincrasia puertorriquea. Adems, su admisin en el 33 Concorso Internazionale della ceramica darte contemporanea, que vena celebrndose en la ciudad de Faenza, supuso un aliciente ms para permanecer experimentando con el barro, puesto que este mismo ao renunciara a su empleo de arquitecto en Toro y Ferrer para dedicarse plenamente a la cermica. Aunque la prensa recogi tmidamente tales incursiones en los escenarios americano y europeo, una mencin de honor por Vestigios de un paisaje verde esgraiado sobre los muros en el III Saln de Pintura UNESCO hara brotar la voz de una de las personalidades ms relevantes de la crtica insular, Samuel B. Cherson, quien conectara la composicin con las creaciones del espaol Tapis1.

    A decir verdad, fue a partir de este preciso instante cuando la admiracin de la crtica hacia las creaciones de Surez comenz a ser ms acentuada, lo que coincidi con una declaracin de intenciones del artista, plasmada a travs de la investigacin en las posibilidades conceptuales y formales del barro. Marimar Bentez deini este cambio de la siguiente manera:

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    Su acercamiento a la cermica entonces era parte de un proceso de rebelda romntica, de regreso a la naturaleza, a un mundo ms sencillo comienza a integrar a su produccin en barro sus conocimientos de diseo, su formacin de artista culto. Deja a un lado el acercamiento romntico artesanal para emplear el barro como su medio principal de expresin

    artstica (BENTEZ, 1985, p. 17).

    Al respecto, Flix Bonilla Norat clasiicaba la tendencia de las piezas presentadas por Jaime al Saln citado anteriormente como semi-abstract constructivism with free informalist textures and grey photo colors (BONILLA, 1976, p. 9). En su edicin posterior, fue Cherson el encargado de aludir a esta evolucin: Aunque no obtuvo premio del Jurado, merece mencin Jaime Surez por la novedosa tcnica empleada y la distincin conseguida en sus composiciones abstractas, mezclando fragmentos de cermica con ricas texturas en acrlico (CHERSON, 1977, p. 10). Lo cierto es que el salto dado a la abstraccin lo aproximaba a un empleo ms audaz de la cermica, emancipndola por completo de la hipottica funcin utilitaria que los integrantes de la Asociacin de Cermica Artstica haban defendido mediante la decoracin de moldes, piezas prefabricadas y la realizacin de jarrones o loreros, entre otros utensilios2. La prctica surgida alrededor de los miembros de Estudio Caparra, as como las discusiones y el intercambio de ideas sobre las obras efectuadas por estos, demostraron ser un campo de cultivo apropiado para el ensayo. En consecuencia, se pona de maniiesto la capacidad de Surez a la hora de manipular el material, al tiempo que su talento para desarrollar nuevas opciones expresivas por medio de la observacin y la innovacin estilstica.

    La prueba fehaciente de este paso adelante fue la muestra inaugurada en la galera Santiago en mayo de 1976, junto al autor

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    colombiano Ramiro Pazmio. All dio a conocer un procedimiento de trabajo indito denominado barrografa, que evidenciaba un primer estadio de madurez en su breve trayectoria. Fruto de la casualidad, la tcnica parti de la evolucin de un ejercicio bsico en el aprendizaje de la cermica. Tras la eleccin de una serie de trozos de barro, Surez haba pasado un rodillo sobre un papel de peridico situado encima, provocando en este una impresin hmeda. Dicho tratamiento sola ser practicado como un recurso hacia la consecucin de un aspecto determinado, no como un in en s mismo. Sin embargo, despus de comprobar el resultado del proceso, similar al del grabado, plante la utilizacin de una plancha como matriz, con la cual podra estampar una impronta contra la hoja. Con ello, no haca ms que iniciar un dilogo con las que, hasta la fecha, haban sido las disciplinas ms sobresalientes del arte puertorriqueo, es decir, la serigrafa, la xilografa y el linograbado, si bien la diferenciacin con estas radicara en una circunstancia concreta. Al desprender la supericie del material en cada una de las impresiones, el desgaste de sus elementos, su desvanecimiento o los pedazos arrancados por el ceramista impedan cualquier edicin mltiple, transformando la pieza inal en un monotipo.

    De nuevo la crtica acogi con fervor la propuesta de Surez, quien sera objeto de un sugerente reportaje en el Sunday San Juan Star Magazine irmado por Connie Underhill. En l, se exponan los movimientos necesarios para llevar a cabo la operacin barrogrica, ilustrados por un grupo de imgenes en las que el artice apareca en su taller elaborando una de sus obras. Los ocho pasos que daban ttulo a la resea eran descritos de este modo:

    1- Jaime Suarez rolls out the clay; irst step toward a barro-graia. 2- He sprinkles on a little iron oxide. 3- Makes diagonal marks with a stick. 4- Wets it down with a sponge. 5- Overlays a special paper. 6- Rubs it down with a sock. 7- Removes the paper. 8- The barro-graia; a ceramic print. Look easy? Try it.

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    Igualmente, Underhill cuestionaba la esencia de la barrografa desde su propia concepcin:

    To make a barro-graia a white piece of paper is pressed on a ceramic sculpture while the sculpture is still wet. The product is a Sculpture and a print of the sculpture. It looks like an abstract print, and it is an abstract print, the difference is that clay is the medium instead of paint. The question is, are these ceramics or graphics? Suarez says that in terms of process they are closest to linoleum print but that it is hard for him to say because he thinks like a ceramist (UNDERHILL, 1976, pp. 4 y 5).

    No obstante, la admiracin despertada por las creaciones exhibidas en la galera de la calle del Cristo, en el Viejo San Juan, se hara patente bajo estos trminos:

    Las barrografas de Surez producen la misma mgica fascinacin que debi haber experimentado el Proto-Hombre al descubrir su huella y la de otros animales sobre la tierra; aunque el grupo de obras presentadas se ha concentrado exclusivamente en la nueva tcnica, (estaremos acaso ante un descubrimiento totalmente original en el arte contemporneo?), las posibilidades expresivas son ilimitadas. Esperamos con contenida emocin la nueva serie de barrografas (EL

    NUEVO DIA, 1976, p. 25).

    Desde luego, exista la conciencia de estar contemplando un hallazgo prcticamente nuevo en la plstica de la isla. Obras como Impresin sucesiva y Mscara mostraban lo acertado de sus investigaciones pero, sobre todo, traslucan el que se convertira en uno de los hitos de su itinerario artstico, el paisaje, que sera comprendido como una metfora en torno a la descomposicin

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    de la naturaleza por la accin del hombre.

    Un ao ms tarde Caparra cerraba sus puertas. La oportunidad de abrir un local en el Centro de Convenciones de Condado a raz del encuentro de Maribel Toro con su propietario, Jag Mehta, impuls a los componentes del Estudio a respaldar el proyecto, bautizado inalmente galera Manos. Capitaneado por Surez, el lamante espacio pretenda celebrar exposiciones nuevas cada mes, aadiendo, de ser posible, trabajos de joyera, macram y otras formas de artesana contempornea al contenido actual (CHERSON, 1977, p. 14). Tambin, la imparable actividad del artista le encamin a la apertura de la exposicin Cantos al deterioro. Obras en barro de Jaime Surez en el recinto de Mayagez perteneciente a la Universidad de Puerto Rico. De las ms de cincuenta obras que integraban la muestra, despuntaban las esferas, platos, vasijas, envases y las llamadas piezas de pared, entre las que sobresalan cinco barrografas. Bentez lanzaba algunas claves para desvelar el sentido telrico que impregnaba estas piezas:

    El barro es siempre la tierra, la manipulacin del barro expresa uno de los temas centrales de la obra de Surez, el maltrato a la tierra. El papel, por otro lado, es producto de la civilizacin del hombre, smbolo de la cultura. Surez rasga el papel de sus barrografas, lo quema, lo dobla, lo enrolla, para expresar

    (con) este medio el deterioro de la civilizacin.

    Conforme a tales premisas que, de manera general, insistan en la devastacin del entorno natural por el individuo, permaneca el concepto de la destruccin de una identidad colectiva. Ciertamente, el cambio de rumbo de una sociedad rural a un implacable proceso de industrializacin, ocasionado por la constitucin del Estado Libre Asociado, no haba pasado

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    inadvertido para el arquitecto, como se deduce de Erosin y Canto al deterioro I, en las que,

    el resultado es una supericie accidentada que comunica el paso del tiempo, la devastacin, las fuerzas de la destruccin. El proceso mismo de manipular el material no es slo cnsono a la expresin sino tambin manifestacin de los conceptos

    que Surez quiere comunicar (BENTEZ, 1985, p. 19).

    As lo enunciaba el propio Jaime con motivo de una exhibicin colectiva en el Museo de Arte de Ponce y el Chase Manhattan Bank:

    La idea construccin-destruccin es mtodo y concepto en mis obras. Mtodo porque estas resultan de un maltrato literal del barro tirado, golpeado, rajado, tajeado y concepto el paralelo yo y mi barro/hombre y su mundo (SUREZ, 1981,

    p. 50).

    Las huellas del desgaste y la formacin de nuevas texturas en sus creaciones haban sido ejecutadas por el derrame de agua y vinagre a lo largo de la plancha. Con todo, el azar dio pie a un nuevo descubrimiento para el autor, al dejar en el patio de su domicilio una pieza fragmentada en losetas con el objetivo de que estas pudieran secarse al sol. El olvido de una de las baldosas, ms la actuacin de la lluvia sobre ella, le asombr, puesto que la degradacin result excelente, por lo que, a partir de entonces, depositara las placas en el exterior los das de tormenta a in de ejercer un control exhaustivo del proceso en su conjunto. De hecho, este perfeccionamiento fue ms acusado en Vestigios de una Arquitectura Futura, una de las obras presentadas a la 1 Muestra Nacional de Pintura y Escultura Puertorriquea

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    organizada entre los meses de agosto y octubre de 1977 por el Instituto de Cultura en su sede del antiguo convento dominico de Santo Toms. Perteneciente a una serie comenzada dos aos antes, Surez emprenda con ella un discurso paralelo en su produccin. El principio de ruina se insertaba como un captulo introductorio de su compromiso con la historia y el panorama poltico y social de la isla. Es ms, los restos arquitectnicos se erigan como reliquias de ciudades olvidadas, improntas de una memoria perdida o mutilada y que, por tanto, deban servir de paradigma para el futuro. Mara Luisa Moreno airmaba que se trataba de un

    producto del esfuerzo por independizar la placa de la pared, o dicho de otro modo, por hacer relieves que muestren dos caras. Pequeos y compactos, estos trozos de muro no exploran en absoluto el espacio o la tridimensionalidad. Ms bien, evocan restos misteriosos de civilizaciones antiguas o futuras que han

    dejado huella construida (MORENO, 1985, p. 10).

    Mientras, Marimar Bentez reiterara las referencias a los procesos de destruccin. Las piezas recuerdan tanto en su forma como en el tratamiento de la supericie las estructuras multipisos de la arquitectura moderna. Sin duda, la proposicin de recobrar el pasado a travs de sus ruinas no haca ms que proclamar la realidad poltica del pas. Casi en su totalidad, la cultura de Puerto Rico estaba siendo absorbida por el inlujo norteamericano inherente a su estatus, lo que, tal y como apuntara el ceramista, creaba la amenaza de convertirnos en un estado de Estados Unidos.

    Dicha controversia fue suscrita, en buena medida, por Cherson a causa de la inauguracin del programa de adquisiciones de la R. J. Reynolds Tobacco Company, denominado Artexpo 79,

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    cuyo propsito se basaba en la formacin de una coleccin de arte que decorase el recin estrenado ediicio de la compaa en San Juan. Frente a una visin que representara en su globalidad las distintas artes acaecidas en Puerto Rico, el crtico dejaba entrever que,

    Muchos de nuestros artistas, habiendo alcanzado la semblanza de un estilo individual, se contentan con ejecutar meras variaciones y repeticiones. Con pocas excepciones, estamos ante un arte cauteloso, con muy poca propensin hacia la experimentacin plstica, hacia el salto atrevido, desconociendo que la aventura esttica ha sido, es y ser el

    hervidero necesario para toda verdadera evolucin artstica.

    Acto seguido emerga el debate acerca de la representacin en la plstica nacional, en el cual adoptaba una posicin especialmente cercana a Surez:

    La preocupacin nacionalista, cuando emerge en nuestro arte actual, se orienta ms hacia la bsqueda de las esencias y races de nuestra cultura, en nuestros antecedentes indgenas e hispanos, en nuestra(s) tradiciones, en la ecologa que nos rodea, en la luz y el color que nos ilumina, que hacia lo inmediato y apremiante. Lejos de buscar la solucin de la problemtica social presente el reto crucial para el arte puertorriqueo consiste en la bsqueda de una identidad plstica, ya sea a travs de la expresin de las verdaderas esencias nacionales, sin caer en academismos retrgrados ni folklore barato, ya sea a travs de la inteligente absorcin y transformacin local de las corrientes que animan el arte internacional (CHERSON, 1979, p. 20).

    Semejantes declaraciones parecan sealar, en cierta

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    forma, el itinerario trazado por el artice en apenas una dcada, adems de subrayar la necesidad de una hoja de ruta que, en el caso de Jaime, se haba asentado en la indagacin con el barro y el lenguaje de la abstraccin, como ya se seal. Pese a todo, en un escaso lapso de tiempo la barrografa subira un peldao ms, siendo usada en base a conceptos de espacio y volumen. De esta manera, piezas como Hilvanando sueos o Construccin totmica fueron comentadas por el pintor Luis Hernndez Cruz a raz de su exposicin en la galera Condado:

    se puede notar un desarrollo o ms bien un cambio de actitud hacia el material. Con el in de objetivizar las barrografas, de acercarlas ms a la cermica y apartarlas del concepto grabado, las convirti en construcciones tridimensionales. Esto lo logra imprimiendo el papel por ambos lados con barro y doblndolo hasta darle tridimensionalidad. Objetos

    tridimensionales de papel y barro.

    Si la primera se cimentaba en una construccin con cilindros de papel y barro cocido, la segunda sera clasiicada como una escultura de barrografas sostenidas por planchas de plstico transparente [donde] Surez logr otra forma de escultura. La barrografa escultura, si se quiere sintetizar en un nombre (HERNNDEZ, 1978, p. 5). A su vez, esta Construccin revelara su atraccin por lo totmico y la recuperacin de una memoria postergada, una idea que, ms de diez aos despus, le conducira a la materializacin de una de sus obras ms respetadas, el Ttem Telrico.

    Otra vuelta de tuerca en el rpido desarrollo de este original procedimiento fue Mantn para otro verde, expuesta en la tercera edicin de la Muestra Nacional que tuvo lugar en el Instituto de Cultura en 1979. Ante la irregularidad de buena

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    parte de las obras situadas en el recinto del Convento, Myrna Rodrguez, en su crtica para En Rojo, no dud en resaltar la calidad de las piezas de Surez, quien todava era considerado un joven artista en continua bsqueda pero con estilo ya maduro. Sus dos obras presentadas denotan esta madurez en estilo a la vez que demuestran dos nuevos conceptos en el arte visual. Con el Mantn se adverta el arranque de una serie en la que el arquitecto continuaba la unin del barro con otros materiales, como eran un trozo de madera encontrado, del que colgaba la barrografa, y los clavos insertos en aqulla. As, dispuesta a la manera de un tejido, constitua una

    proyeccin hacia el ambiente, logrando un mayor acercamiento al espectador. Esta obra presenta adems una nueva tcnica lograda por medio del impreso en papel en formas irregulares directamente del barro y sostenidas una forma sobre la otra Es un resultado de la comunicacin del artista con el material producida por su experiencia en la

    cermica (RODRGUEZ, 1979, p. 10).

    Asimismo, la creacin lograba aglutinar dos factores fundamentales para el desarrollo de su arte posterior, a saber, la preparacin de telas y ropajes con claras evocaciones orientales por medio de barrografas o barro cocido, ms la aparicin de un universo ritual que vendra a transformar al ceramista en una suerte de chamn que penetraba en el

    mundo de la magia como analoga del constante acto de exorcismo intelectual al que tiene que recurrir para evitar la aniquilacin del grupo cultural por la fuerte inluencia asimilista y antipuertorriquea que amenaza la personalidad cultural de la isla, dada su peculiar situacin poltica (MIRANDA, 2004,

    p. 299).

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    Curiosamente, los acontecimientos que estaban por llegar demostraron con creces la verdad de estas palabras.

    La implicacin poltica de Surez y su empeo en la construccin de una identidad que reairmara un carcter propio se vieron fortalecidos durante la siguiente convocatoria de la Muestra, que estara fuertemente marcada por la polmica. El nombramiento de Leticia del Rosario como directora ejecutiva del Instituto encendi las protestas de los colectivos artsticos de la isla, que valoraron la decisin de La Fortaleza como un ataque a la libertad de actuacin del organismo. Tal aseveracin se sustentaba en el hecho de que Carlos Romero Barcel, gobernador y dirigente del Partido Nuevo Progresista, haba efectuado la designacin sin consulta previa, imponiendo a del Rosario, fsica de profesin, en un cargo desde el que tena la opcin de debilitar las actividades que se opusieran a aquellos ideales aines a la estadidad. A ello se sumaba la instauracin de la Administracin para el Fomento de la Cultura y de las Artes, que poseera la legitimidad suiciente para actuar al margen del ICP. En un acto de disconformidad muchos de los autores invitados a participar en la exposicin desistieron de hacerlo, lo que redujo considerablemente el nmero de concurrentes. Frente a estos, Surez s acudi a la llamada con dos obras muy similares que acometan directamente contra las resoluciones del Ejecutivo. ngel exterminador: manto ceremonial para Leticia del Rosario y Arcngel de destruccin: manto ceremonial para la AFAC traslucan una etapa ms avanzada de la barrografa en la que lo frontal permaneca dominando las composiciones. Por su lado, las relaciones con el espacio eran ms estrechas, desligndose por completo del muro with great drama in their tonal arrangements which increases with the placement of knives in the middle of each piece (RODRGUEZ, 1980, p. 14). La sorpresa provocada por la aparicin de estas vestimentas en la exhibicin fue comentada por algunos de sus visitantes, caso de

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    Margarita Fernndez Zavala:

    Fui a ver la muestra y mir aquellas piezas, unos mantos ceremoniales colgados rsticamente, con aquellas capas de barrografas que armaban un manto, como de sotana de un cura Era una maravilla tcnica, la propuesta esttica de la pieza era extraordinaria y la propuesta poltica, espectacular. Esto da una idea de los riesgos estticos y polticos que

    Jaime asume en el pas (EXPSITO, 2010, p. 197).

    Finalmente, la pluma de Myrna Rodrguez sera la encargada de zanjar el nuevo rumbo tomado por el gobierno en materia de cultura con unas declaraciones esclarecedoras:

    The Muestra is far different from what the institute should be presenting as representative of Puerto Ricos painting and sculpture. The walls are illed with pictures that are the work of young and unknown artists still in a process of artistic development and with the work of a poor representation of some older, yet mediocre, artists. The reality of the plastic arts in Puerto Rico is very different from what can be seen at the present exhibition.

    En 1980 el prestigio del ceramista estaba ms que consolidado en el mbito de las artes plsticas insulares, si bien era reconocido igualmente como un docente excepcional debido a su ocupacin como profesor en distintas instituciones de la capital. Tanto la Universidad como la Liga de Estudiantes de Arte de San Juan haban acogido sus clases, obteniendo un xito ms que notable junto a algunos de sus compaeros en Caparra y Manos, que al igual que l impartan lecciones vinculadas con los diferentes procesos de trabajo en la cermica. Precisamente,

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    fue con tres de los integrantes de esta ltima Galera con los que decidi iniciar un nuevo proyecto, Casa Candina, que estara centrado en la enseanza del medio a travs de talleres y otras actividades complementarias que pudieran servir de aliciente para acercar el barro a las personas interesadas en el mismo. Aparte, el periplo internacional de Surez se prolong durante todo el decenio con los premios otorgados en algunos de los certmenes ms destacados de Europa. De este modo, en el trigsimo noveno concurso de Faenza era concedida una medalla de oro a Vasija alada, as como otra obra homnima sera galardonada en la primera trienal mundial de la cermica pequea de Zagreb, en la antigua Yugoslavia. Ambas vasijas evidenciaban el maltrato de la materia mediante las incisiones, ralladuras y deformaciones palpables en la supericie de las piezas, las cuales manifestaban un atrevido juego de texturas resaltado por la utilizacin de xidos sobre su extensin. Un detallado reportaje acerca de la historia de la competicin italiana irmado por Bentez y una entrevista al vencedor llevada a cabo por Cordelia Buitrago, aportaron las impresiones que la crtica y el autor extrajeron de la experiencia en el viejo continente:

    visitar Faenza como ganador de premio es una experiencia de incalculable valor en el desarrollo de un ceramista. Las repetidas visitas a la sala de exhibicin resultan en dilogos estimulantes donde se aclaran y surgen nuevas inquietudes que dan impulso a la bsqueda expresiva y tcnica (BUITRAGO,

    1981, p. 6).

    No obstante, la reputacin de Jaime se vio respaldada por la muestra antolgica que el Museo de Arte de Ponce y el Chase Manhattan Bank patrocinaron entre el 31 de agosto de 1985 y el 31 de enero de 1986, bajo el comisariado de Marimar Bentez.

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    Compuesta por un total de sesenta y seis piezas, propona un recorrido por la produccin ejecutada por el arquitecto a lo largo de diez aos, exceptuando su fase de adiestramiento que, por otra parte, s era mencionada levemente en los ensayos del catlogo. Lgicamente, la visin retrospectiva de una de las trayectorias ms slidas del panorama plstico de Puerto Rico fue acogida con pasin por los crticos locales, quienes no escatimaron en elogios para ensalzar el poderoso discurso defendido por Surez durante este tiempo. De hecho, Samuel B. Cherson dio pie a su amplia resea en El Nuevo Da con una airmacin tajante:

    Es hora ya de proclamar sin rodeos que en Jaime Surez (1946) el arte puertorriqueo cuenta con uno de sus ms destacados puntales a nuestro juicio en posicin cimera entre las generaciones de la post-guerra mundial tanto a nivel local como internacional. No se trata slo de los honores y premios recibidos Ni tan slo de su personal aportacin esttica, tan apegada a la tradicin y tan modernista a la vez, tan enraizada en lo propio y tan internacional. Es que su reinada sensibilidad artstica se ha proyectado ms all de su mbito individual como creador para impulsar un pujante movimiento ceramista que ha dado una inyeccin de vigor a la aletargada escultura local (CHERSON, 1985, p.7).

    En el artculo ya citado al inicio de estas pginas, la comisaria resuma la naturaleza de su obra:

    La obra de Jaime Surez encuadra dentro del expresionismo apasionado Logra combinar con gran astucia una expresin dramtica con el control riguroso de su medio. La soltura y espontaneidad no implican laxitud: las supericies accidentadas de sus piezas son el producto de un esfuerzo consciente, de una bsqueda expresiva en la cual el artista le imparte direccin al verstil barro. En la obra de Jaime Surez encontramos esa feliz, y rara, identiicacin total entre el medio y la expresin.

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    Dichos testimonios se encontraban relejados en creaciones como Gestacin, una vasija con una amplia abertura en su centro en la que la accin del vinagre y la corrosin haba envuelto todas sus caras; las Vestimentas, que se coniguraban como un paso ms en la barrografa al proveer a estos ropajes ceremoniales de una tridimensionalidad mayor; o Naufragio, compuesta por una plancha de barro atravesada por un madero hallado sobre el que penda un cordn a modo de ancla, aludiendo a la deriva que, en su opinin, el pas padeca desde la invasin norteamericana de 1898. Como conclusin, Cherson escribira:

    La huella del tiempo, he ah la clave La ptina y el xido, la erosin y el deterioro, son sus signos visibles tanto en el ambiente natural como en el fabricado por el Hombre, en la corteza terrestre como en las estructuras erigidas sobre ella. Son esos los ecos que resuenan en esta refrescante obra, al mismo tiempo tradicional y contempornea, nacional e

    internacional.

    Su participacin, dos aos ms tarde, en la XIX Bienal de Sao Paulo, adems de la apertura de su primera exposicin en el exterior, concretamente en el Museo de Arte Moderno de Bogot entre los meses de octubre y noviembre de 1987, corroboraran estos apuntes. En poco ms de una dcada, la obra de Jaime Surez se haba erigido en la cabeza visible del arte puertorriqueo, lo que dara lugar, algo despus, a la presencia de sus piezas de manera individual en galeras y museos estadounidenses. All sentara las bases de la ruta que debe servir de gua a muchos de sus colegas en la isla. Pero esa ya es otra historia.

    Notas1 El apellido Tapis, en realidad Tpies, aparece escrito de esta manera en el texto original.

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    2 Esta fue, de hecho, la razn por la que tanto Surez como Maribel Toro y el resto de artistas de Caparra dieron de lado a la Asociacin, pues tales conceptos

    no encajaban con el espritu de renovacin que perseguan con sus obras.

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