Anatomia Del Cuento

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  • El cuento: Anatoma de un gnero literarioAuthor(s): Gerardo Pia-RosalesReviewed work(s):Source: Hispania, Vol. 92, No. 3 (September 2009), pp. 476-487Published by: American Association of Teachers of Spanish and PortugueseStable URL: http://www.jstor.org/stable/40648388 .Accessed: 13/02/2013 10:45

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  • El cuento: Anatoma de un gnero literario Gerardo Pia-Rosales

    Academia Norteamericana de la Lengua Espaola Lehman College & Graduate Center, The City University of New York

    Abstract: Son varios los objetivos que me propongo alcanzar con el presente artculo: romper una lanza por el cuento frente a otros gneros literarios considerados mayores, predominantemente la novela; desbrozar la enmaraada nomenclatura que envuelve al gnero (aplogo, fbula, leyenda, parbola, etc.), en busca de una definicin o descripcin ms acorde con la evolucin y actualidad del cuento; auscultar, sin galnico afn, la anatoma del gnero cuento, los diferentes rganos que lo componen e individualizan; establecer una posible tipologa del gnero, segn las estructuras o formas que ste puede adoptar (desde los cuentos con estructura de novelas a los microrrelatos); examinar las convergencias y divergencias entre cuento y otros gneros literarios; comparar el cuento con las artes visuales como la pintura, el cine y la fotografa.

    Key Words: actantes, aplogo, cuento, kfrasis, fbula, historia, leyenda, microrrelato, puntos de vista, short story, tipologa, trama

    El cuento, Cenicienta de los gneros literarios

    ser que el cuento, por el escaso inters que suscita entre escritores y crticos, se considera un gnero menor, indigno de ser estudiado con la profundidad y el rigor que se otorgan a sus congneres, la novela, la poesa, el drama. Por esta razn, me he referido en

    varias ocasiones al cuento como la Cenicienta de los gneros literarios, como gnero minusva- lorado que habra que reivindicar.

    Podra pensarse que este desinters por el cuento literario (que adquiri independencia y madurez bajo la reiterada y con frecuencia magistral adhesin de un buen nmero de narradores franceses durante el siglo XIX, con Maupassant a la cabeza, norteamericanos, como Nathaniel Hawthorne y Edgar Allan Poe, maestro eximio del gnero, y espaoles, como Clarn) es una actitud producto de nuestros das. Pero no es as. Ya en 1912, Brander Matthews, en The Philosophy of the Short Story, hablaba del abandono en que se tena al cuento: "And here occasion serves to record with regret the fact that even in the more recent volumes on the history of fiction published since the original appearance of the present essay in 1885 [...], there is a strange neglect of the Short-Story" (Matthews 13).

    Como en los pases anglosajones, en Espaa e Hispanoamrica el cuento parece condenado siempre al rincn oscuro de la ltima pgina de la efmera revista o del volandero peridico. Uno supondra que el cuento slo sirve para que el lector pase un ratillo entretenido, olvidndose luego de l tan pronto termina su lectura. Eduardo Tijeras, en el prlogo a ltimos rumbos del cuento espaol, se lamenta de esta situacin: "En Espaa los editores rechazan los libros de cuentos. Salvo algunos intentos heroicos, generalmente destinados al fracaso, son pocos los libros de cuentos que ven la luz, en proporcin, claro est, al volumen total de ediciones. El gran pblico, por lo visto, no se inclina favorablemente por el gnero" (9).

    Francisco Garca Pavn (uno de los mejores cuentistas de la Espaa de posguerra), en el prlogo a su Antologa de cuentistas espaoles contemporneos (durante aos, el nico intento de aproximacin al gnero), escribe lo siguiente sobre la situacin marginada del cuento:

    Pina Rosales, Gerardo "El cuento: Anatoma de un gnero literario"

    Hispania 92.3 (2009): 476-487

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  • Anatoma del cuento 477 los autores de cuentos, rechazados por las grandes editoriales, hubieron de refugiarse en las minoritarias y quijotiles o editar por su cuenta. El resultado fue ediciones breves, mal distribuidas, con escasa crtica y sin propaganda. Muchos quedaron inditos. Solamente luci el cuento durante estos aos de publicaciones peridicas que con modestos recursos y asiduidad excepcional, consiguieron que este gnero, de tan brillante tradicin espaola, no pereciera. (8)

    Erna Brandenberger, en Estudios sobre el cuento espaol contemporneo, pone el dedo en la llaga cuando afirma que la crtica literaria no se ha ocupado del cuento, habiendo dirigido casi exclusivamente sus esfuerzos a la valoracin de la novela: "Los mltiples estudios acerca de la narrativa actual estn dedicados por entero a la produccin novelstica, aunque no sea expresa- mente ste su tema; en la mayora de los casos se incluyen en la bibliografa los ttulos de los libros de cuentos, pero slo en casos excepcionales llegan a valorarse" (23-24).

    Hace unos aos se publicaron en Espaa dos antologas con sendos estudios sobre cuen- tos de escritores espaoles: Son cuentos, en edicin de Fernando Valls, y Cuento espaol contemporneo, editada por Angeles Encinar y Anthony Percival. Ambas antologas establecen que fue en el ao 1980 cuando las cosas parecieron cambiar para el cuento espaol: comenzaron a publicarse ms cuentos, los concursos literarios proliferaban, aparecieron algunos estudios valiosos sobre el gnero. En 1994, la revista nsula le dedic al cuento un nmero completo. En aquel nmero se recogan entrevistas con narradores que, contra viento y marea, seguan culti- vando el gnero; se ofrecan estudios sobre la edicin y difusin del cuento en Espaa, se reseaban varios cuentarios, etc.

    Mariano Baquero Goyanes - uno de los pocos crticos espaoles que se ha ocupado del tema - afirma (y yo lo secundo de mil amores) que "[El cuento] no es un producto hbrido ni un gnero menor. Es sencillamente, la expresin literaria de una poca, como la tragedia, la epopeya, o aun la novela, lo ha sido de otras" (26-27).

    Problemtica del gnero cuento: en la selva impenetrable de su nomenclatura

    Quisiera aclarar antes de proseguir con este intento de aproximacin al gnero cuento, y a pesar de la connotacin "clnica" del ttulo del presente artculo, que no pretendo en modo algu- no definir, obnubilado por las anteojeras dogmatizantes de cierta crtica, un gnero tan ambiguo, tan nebuloso, tan camuflante como es el cuento. Lejos de m, pues, cualquier prurito taxonmico (otaxidrmico).

    Dentro de unos patrones reconocibles - su brevedad, su escaso nmero de personajes, su constante tensin mantenida desde el principio por un sincretismo mental y lingstico pecu- liares - el cuento, como la novela, la poesa, o el drama, muestra mltiples facetas, modalidades varias. Al fin y al cabo, un gnero no se mantiene idntico a s mismo, sino que en su largo o breve caminar, se adapta al gusto de la poca, se robustece o adelgaza, segn los tiempos. En efecto, el cuento moderno - segn Luis Leal - "ha conservado algunas de las caractersticas del antiguo cuento (la brevedad, el inters anecdtico), ha desechado otras (la finalidad didctica o moral), y ha aadido nuevas dimensiones estticas desconocidas antes del siglo diecinueve, como lo son, entre otras, la elaborada estructura, el impacto emocional y el inters en el tiempo" (3).

    Conviene, ya de entrada, que consultemos las diferentes acepciones que del gnero cuento nos da el Diccionario de la Real Academia. En el DRAE se define el cuento como: "1 . m. Relato, generalmente indiscreto, de un suceso. 2. m. Relacin, de palabra o por escrito, de un suceso falso o de pura invencin. 3. m. Narracin breve de ficcin." Nada de esto tiene que ver con lo que en la tradicin literaria denominamos cuento: la primera acepcin no puede ser ms vaga; la segun- da es totalmente inexacta; y la tercera peca de arcaica. Si nos tomamos la molestia de desglosar esas tres acepciones, habremos de admitir que lo de "relacin de un suceso" es una definicin tan imprecisa que, de ser cierta, sera imposible, por ejemplo, diferenciar un cuento de una noticia periodstica; si aceptarnos la segunda acepcin, tendramos que eliminar de un plumazo todos los relatos de carcter testimonial. Pero no todo es desechable en esas acepciones del DRAE. Acep- temos que el cuento es algo que se expresa de forma oral o escrita y que utiliza una temtica

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  • 478 Hispania 92 September 2009 mltiple y ficticia. Las cosas se complican cuando uno se refiere a la necesaria brevedad del cuen- to. El cmputo (de "computare," contar) de ese tiempo habr que imaginarlo: o contamos con los dedos o nos asomamos al bosque frondoso de la novela.

    Para no limitarnos al mbito hispnico, acudamos al Dictionary of Literary Terms, a ver qu nos dice del cuento literario, de la short story. Este diccionario hace hincapi en un rasgo fundamental del cuento: su brevedad; incluso se nos habla de menos de 10.000 palabras (343). Aqu, loado sea Dios, se nos dice algo concreto, aunque discutible. La short story - q